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OdontopediatríaEntre las diferentes especialidades que integran la salud del niño está la odontopediatría, que se ocupa de los cuidados preventivos y de carácter terapéutico de niños y adolescentes.

Entre las finalidades que tiene la odontopediatría está que el niño adopte actitudes positivas frente a un tratamiento dental. Si el experto de la Clínica dental consigue la confianza del pequeño y su cooperación con el dentista para niños, podrá generarse una experiencia positiva que será la base de cara a futuras intervenciones de salud buco dental. Esa buena relación se producirá no sólo con el odontólogo, sino también con el equipo instrumental.

En la etapa infantil y en la adolescencia es posible prevenir y hacer un diagnóstico precoz de deferentes patologías, alteraciones de las encías y los dientes y de otras imperfecciones. Es positivo realizar la primera visita al especialista en odontopediatría lo antes posible, para detectar cualquier daño en sus inicios. De esta forma las sesiones con el pequeño serán más cortas, menos invasivas y la actitud del niño mucho mejor en atenciones posteriores.

El momento de la primera visita

No hay que esperar a que aparezca ningún síntoma para llevar al niño a la consulta del dentista infantil. La Sociedad Española de Odontopediatría recomienda esta primera visita al completarse la erupción de todas las piezas dentales de leche, en torno a los 3 años.

Ya en esta primera visita el especialista en odontología pediátrica hará un examen del estado completo de las encías del pequeño, los dientes y la mandíbula, detectando cualquier problema que pudiese haber. Con esta primera visita los padres ya irán recibiendo la información adecuada sobre la dieta infantil para evitar la caries, hábitos de higiene bucal, el comienzo del cepillado, etc. Las visitas de control posteriores pueden realizarse dos veces al año.

Pautas a tener en cuenta en odontopediatría

  • Cuando el niño se queda dormido mientras se le alimenta, sea con biberón, lactancia materna, etc., hay que proceder a limpiar sus dientes antes de acostarlo.
  • En la utilización del biberón no hay que añadir azúcares o edulcorantes artificiales en su contenido. El biberón nocturno hay que eliminarlo cuanto antes, por sus efectos sobre las recién nacidas piezas dentales. Cuando el pequeño cumpla un año, nazcan los molares y complete su primera dentición, hay que ir eliminando progresivamente el biberón.
  • También el uso del chupete se irá reduciendo a partir de los 12 meses y eliminando definitivamente hacia los dos años.
  • Algunos hábitos que suelen tenerse en los hogares deben cambiarse, como es el caso de compartir algunos utensilios con el niño, soplar la comida, limpiar el chupete con saliva de adulto, etc. Mediante estas acciones podemos estar transmitiendo gérmenes al pequeño.
  • En la alimentación de los primeros dos años de vida del pequeño hay que evitar cualquier alimento que contenga azúcares del tipo fermentable, azúcares “ocultos” y otros de consistencia densa y pegajosa.
  • La higiene bucal del menor comenzarán los padres a hacerla hasta que el niño tenga autonomía, aproximadamente entre los 6 y 8 años. El comienzo de la higiene de la cavidad oral del pequeño será como mínimo una vez al día, utilizando una gasa humedecida después de cada toma de leche.
  • Una vez que hayan aparecido los primeros molares se pasará a utilizar un cepillo dental infantil. Cuando haya contacto entre los dientes comenzará el uso del hilo dental. En cuanto a la pasta de dientes con flúor, lo mejor es evitar el posible riesgo de fluorosis esperando hasta los 2 o 3 años.
  • En cuanto al uso de la pasta con flúor, la cantidad que tiene que utilizarse es la que equivale a un guisante. No es necesario más cantidad. La concentración adecuada de flúor en niños mayores de 2 o 3 años será de 500pm; a partir de los 7 años puede utilizarse una mayor concentración.
  • Como hemos visto, la visita al especialista de odontología infantil se producirá cuando se haya completado la erupción de las 20 piezas de la primera dentición.

Odontopediatría. Patologías frecuentes: caries y traumatismos

En la actualidad la caries es la enfermedad crónica que se produce en la infancia con mayor frecuencia, incluso con infecciones que pueden necesitar un tratamiento de emergencia. También se ha demostrado que los niños que padecen caries en la infancia aportan mayores riesgos de sufrir esta enfermedad de nuevo, una vez que tengan su dentición definitiva.

Los traumatismos accidentales de los dientes de los niños suceden con mayor frecuencia de la que sería deseable. En el momento de producirse el traumatismo dental hay que distinguir si la pieza dental afectada es temporal (de leche) o definitiva. El tratamiento y las soluciones aplicables serán muy diferentes en uno y otro caso.

Las lesiones con traumatismos en las piezas dentales de los niños deben considerarse como urgencias. Es preciso acudir a la clínica dental a la mayor brevedad posible, con el fin de que el odontopediatra examine los dientes, el daño ocasionado y los tejidos del entorno. De esa forma se optará por la mejor solución posible.

 

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